24 de julio de 2017

El Diario de Anna: Feliz Cumpleaños.











Ya solo faltaban los últimos retoques de la gran fiesta que había organizado con sus amigos y familiares más íntimos para celebrar su cumpleaños. No todos los días se cumplen años, se decía a si misma mientras preparaba la mesa en la que esa tarde festejaría la llegada de un año más a su vida. Aun recordaba la sensación de expectación y nerviosismo que le producía el tiempo de espera hasta que llegaba la hora señalada.

Por un instante cerro los ojos y percibió los olores, el colorido, la música y el bullicio de la última celebración, casi pudo paladear el suave y dulce sabor del pastel que comió ese día. Volviendo al presente siguió con los preparativos mimando cada detalle para que no faltara de nada, no quería quedar mal con sus invitados.

Así comienza la historia, más o menos, de cualquier fiesta de cumpleaños que se precie. Es curioso como en determinadas circunstancias casi todas las personas actuamos de idénticas formas. Pero llega un día que, para algunos, como yo, este tipo de eventos pierden interés. No es porque el cumplir años se me haga cuesta arriba o cuesta abajo, no es nada de eso, en absoluto, tengo que envejecer y lo tengo asumido, mis motivos son puramente emocionales. Llegó un día que me di cuenta que no necesitaba montar una fiesta para recordarme que seguía estando en este mundo un año más.


Aquel día supe que mi apatía se debía a que me quedaba siempre la duda de si el próximo año estaríamos los mismos o habría otra ausencia irreemplazable.Sé que las cosas ocurren y no hay forma de cambiarlas, pero he aprendido a vivir prescindiendo de recordatorios que no mitigan las penas por las pérdidas tan queridas. Puedo parecer extraña o rara, como queráis pensarlo, pero es mi decisión. Equivocada o acertada no lo sé, el tiempo me lo susurrara al oído.

¡Ojo! Y respeto y entiendo este tipo de celebración ya que la he vivido durante muchos años y, de hecho, tengo a mi familia que suele ser fiel devota de este acontecimiento en el cual suelo participar, pero nunca en lo que respecta al mío propio. Y simplemente me queda por decir, que me encantaría que cuando llegue la fiesta se pueda llenar la botella de las risas para que suenen como aplausos. 



Quizá haya enemigos de mis opiniones, pero yo mismo, si espero un rato, puedo ser también enemigo de mis opiniones. (Jorge Luis Borges)





 BESOS





Fuente imagen y vídeo: google,youtube.






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