18 de junio de 2017

Lo que marca la diferencia









Sentados en unas sillas de un pasillo interminable, y rodeados de sombras tan densas que ni siquiera un rayo de luz podría atravesarlas, los dos hombres conversaban animadamente. No recordaban como habían llegado a este lugar lleno de penumbra fría e intangible, pero si se acordaban de su vida, de lo que eran o habían sido. Habían retenido en su memoria sus nombres, sus hazañas, sus derrotas y sus logros.

-El hombre número uno explicaba con entusiasmo que era un triunfador, que había logrado amasar una gran fortuna y gracias a ella pudo disfrutar de placeres que ningún mortal hubiera podido ni tan siquiera imaginar. Riendo por lo dichoso que se sentía siguió contando su historia:

- Mi familia siempre tuvo lo mejor, lo más exquisito y lujoso, no les privaba de ningún deseo que les apeteciera. Mí mundo era un hervidero de personas como yo. En este mundo todos nos conocíamos, todos nos adorábamos y el tiempo corría velozmente brillando por la intensidad del oro que nos rodeaba. En resumidas cuentas, mi existencia ha sido plena en todos los sentidos y no he soñado nada que no pudiera tener al alcance de mi mano.

-El hombre numero dos escuchaba con atención y pasados unos minutos se decidió a contar su historia:

-Yo también soy un triunfador, nunca he amasado una fortuna, ni tampoco he disfrutado de placeres que no he podido imaginar por ser desconocidos para mí. Mi familia ha tenido todo lo que mi humilde posición les ha podido dar. Mi mundo estaba repleto de amigos como yo. En este mundo todos nos conocíamos y nos queríamos, y el tiempo pasaba lentamente brillando por la intensidad de la modestia que nos rodeaba. En resumidas cuentas, mí existencia ha estado completa en todos los sentidos, y aunque he tenido ilusiones por cosas de las que carecía he sido dichoso porque no he anhelado las que ya tenía.

Cuando terminaron su dialogo apareció una mujer, vestida de silencio y oscuridad, portando la hoz que trocea la energía. Dirigiéndose a ellos con una voz de otro universo les dijo:

- Dejad aquí todos vuestros sueños, bienes, logros y hazañas. Daros la mano y entrad juntos en el cosmos de lo finito y tened presente que aquí nada marca la diferencia.


 La muerte llama, uno a uno, a todos los hombres y a las mujeres todas, sin olvidarse de uno solo -¡Dios, qué fatal memoria!-, y los que por ahora vamos librando, saltando de bache en bache como mariposas o gacelas, jamás llegamos a creer que fuera con nosotros, algún día, su cruel designio.(Camilo José Cela)




 

BESOS




























Fuente imagen y vídeo: Google,you tube




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