8 de junio de 2017

El diario de Anna









Desde que llegué a la ciudad no he tenido demasiada suerte con los empleos que me han ido saliendo. En unos me pagaban poco y en otros no terminaba de encajar, pero al fin mi suerte parece que ha cambiado y llevo un mes trabajando en algo que me gusta. No es que sea nada del otro mundo, pero está bien remunerado y la clientela es bastante tranquila. Aunque la única pega que le saco es el horario, ya que es de noche.

Mi vida ha cambiado absolutamente, ahora mientras la metrópoli se queda con los sentidos adormecidos por el sueño reparador y el clamor de la multitud casi se ha paralizado, yo emprendo el viaje por el asfalto nocturno hasta llegar al lugar donde comienza mi odisea diaria. Es curioso que mi nuevo empleo no sólo es una novedad para mí sino que también lo ha sido para mis vecinos, ya que debido a  que me he cruzado con algunos de ellos a las horas tan intempestivas en las que salgo, probablemente, han podido deducir que tengo un nuevo trabajo.

La verdad es que han sido todos muy amables dándome la enhorabuena, aunque no he entendido muy bien la cantidad de preguntas que me han hecho sobre las artes amatorias y posturas del Kama Sutra, incluso he notado que me miran como a una estrella de moda. Para ser sincera, no comprendo el glamour y la fascinación que puede tener trabajar en el depósito de cadáveres.

  
                    La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés.(Antonio Machado)






 BESOS




























Fuente vídeo e imagen: you tube,google



  


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