6 de mayo de 2017

Buenas noches, Madre.










Llevo unos días muy inquieta, bastante nerviosa y algo desasosegada, a medida que se acerca la fecha que me recordará con mas fuerza que ya no estás conmigo. Después de estos años en los que el dolor se ha ido apagando y lo he dejado olvidado en la calle de la tristeza vuelvo a reencontrarme con tu ausencia.

Qué difícil es vestir mi corazón de color cuando en realidad todavía está usando en determinados momentos el negro de la perdida. Pero todo pasa y me conciencio de que es la ley de la vida qué no puedo retener aquello que es perecedero. Y cuando me asalta la tristeza apuñalándome con su cuchillo de amargura intento frenarla con el escudo de los recuerdos.

En ellos te veo riendo por mis ocurrencias, te oigo decirme lo orgullosa que estás de mí, y lo mucho que me amas. Me evocas ocasiones de mi niñez que me elevan el espíritu, y me hacen sentirme de nuevo aquella niña que cuando tenía miedo se refugiaba en tu cama y buscaba la protección de tus besos y abrazos. Esa niña que se convirtió en mujer y te contaba sus confidencias, sus alegrías y sus desencuentros con el mundo.

Hay algo que se ha quedado grabado con fuego en mi alma desde que te alejaste de mí, y es que en mil vidas que pudiera vivir jamás podría haber deseado nacer de otra persona que no fueras tú. Volvería a repetir la biografía de mi existencia por toda la eternidad si en ella estuvieras conmigo, buenas noches, Madre.(Basado en hechos reales)
    









Hay palabras que son como el universo en el que se entrelazan estrellas, planetas y constelaciones y lo convierten en una dimensión de una belleza sin igual. Son palabras que han sido creadas para dar nombre a un ser humano especial y único que con su ternura, tesón y virtud las hacen gloriosas. 
( E.D.H)



 Besos



























Fuente vídeo,imagen.you tube,google.


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