31 de mayo de 2017

El fin de los tiempos.











Un día más, el hombre, se disponía a seguir con el agradable paseo que durante los últimos años le sacaba de la rutina diaria. Caminaba en silencio con aspecto taciturno y paso inseguro, tenía la espalda encorvada como si llevara el peso del mundo sobre ella. Siempre hacia el mismo recorrido y contemplaba el mismo escenario de la calle intentando retener en su memoria cada pequeño detalle, se podía decir que sabía hasta el número de ventanas que cubrían los edificios por los que pasaba.

Sin embargo, ese día en una de las ventanas vio algo que nunca antes había visto y que le resultó extraño, tras el cristal alguien le observaba fijamente. Se quedó parado mirándolo, y después de un rato cayó en la cuenta de que ese rostro le resultaba vagamente familiar. No sabía si era por los ojos, unos ojos que miraban con la sabiduría que les había proporcionado varias décadas de contemplación. 

O quizás fuera el amago de sonrisa que afloraba en la boca, desgastada por los años que llevaba utilizándola, o las arrugas que le surcaban la frente y con un suave zigzagueo recorrían la cara para seguir su viaje por el cansado cuerpo. Aunque también podría ser el mar de plata que cubría su cabeza el que le producía esa sensación de conocimiento.

En cualquier caso, pensó, no conozco a nadie con ese aspecto. Finalmente, vencido por el cansancio después de tanto tiempo intentando recordar, opto por seguir su trayecto. A medida que el anciano se iba alejando y el sol se apagaba lentamente, el reflejo en la ventana fue desapareciendo en las sombras después de haber cumplido su triste misión en el fin de los tiempos.    




 Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre y la vista más amplia y serena. (Ingmar Bergman)









 BESOS













Fuente imagen y vídeo:google,you tube

23 de mayo de 2017

Sufridos ciudadanos










Hacia un día precioso cuando llegó al patio del recreo y como siempre hacia se dispuso a dar buena cuenta del desayuno que su madre, con tanto esmero y cariño, le había preparado. En ello estaba cuando escuchó gritos y risas que provenían de una esquina del recinto, y decidió acercarse para ver qué es lo que provocaba todo ese barullo. Una vez allí, observó que había una niña rodeada por otras que se burlaban de ella y la insultaban. Sintió tristeza por esa niña, pero se dio la vuelta y siguió degustando su preciado desayuno hasta que sonó el timbre para volver a clase.


Pasado un rato requirieron su presencia en el aula de estudio. Cuando entró la estaba esperando una profesora que, mirándola con una expresión de reproche y en tono acusador, le preguntó por el incidente del recreo. La niña, dentro de su desconcierto por la pregunta, reaccionó explicándole que ella no fue partícipe en el asunto, que lo había visto, pero que no sabía cuál era el motivo de ese hecho tan deleznable ni quienes eran las implicadas. Después de estar un rato meditando, la profesora le dijo que se podía marchar, no sin antes advertirle que si había mentido habría consecuencias. 


Pasaron los días y supo por una compañera que ya tenían localizadas a las acosadoras y que recibirían en breve su merecido castigo. Este hecho hizo que se sintiera aliviada ya que demostraba que ella no había participado en el acoso a esa alumna. Pero por otro lado le dejo un regusto amargo y una tristeza profunda cuando se dio cuenta de que no hizo nada por ayudarla, simplemente se limitó a mirar sin levantar un solo dedo. Me hubiera gustado decir que esta historia es solo pura ficción y que en realidad los hechos no ocurrieron así, pero estaría mintiendo y eso no sería justo para la víctima.(Basado en hechos reales)




Estas situaciones de acoso se dan con más frecuencia de lo que nos imaginamos, y no solo ocurren en este ambiente también se da en cualquier otro, ya que los acosadores trasladan la violencia que les caracteriza por donde vayan. A menudo, los acosados se preguntan por qué les pasa esto, incluso algunos, pobrecillos, piensan que puede ser culpa de ellos, nada más lejos de la realidad. Los acosadores suelen ser gente o gentuza, este último apelativo me gusta más, que tienen muchas carencias afectivas o de cualquier otra índole y envidian lo que la víctima tiene o es.

Cualquier cosa les vale para que salte la chispa que les incite a destrozar a una persona, pienso que en el fondo lo hacen porque realmente se ven incapaces de asumir que haya seres humanos diferentes a ellos. Lo que sea les sirve para sus fines, son tan infinitamente ridículos y miserables que se sienten grandes y fuertes por amenazar a otros, ese es el poder que ellos piensan que tienen. Prefieren llevar la maldad como bandera camuflándola de poderío cutre y malsano. Son incapaces de intentar jugar en la misma liga y con las mismas armas que su víctima.  Y lo peor de todo es que en el fondo son cobardes, bueno en el fondo y en la superficie, para que nos vamos a engañar.
  
Son tan cobardes que tienen que atacar en grupo, solos no son nada, llevan a sus acólitos tan débiles como ellos que les aplauden sus fechorías aunque no estén de acuerdo con ellas. Y estos pobres infelices se creen que de esta forma son aceptados y no pasaran a engrosar las filas de las víctimas. O simplemente les apoyan porque son iguales que ellos, vete tú a saber qué es lo que hay dentro de estos cerebros diarreicos. Hay algunos que con el tiempo se arrepentirán porque les queda algo de humanidad y empatía, aunque siendo realista sé que otros ya no podrán hacerlo porque han traspasado la frontera del infierno. A estos últimos ya no les queda ningún rastro de decencia ya que perdieron su alma o seguramente nacieron sin ella.

Cuando se es víctima es muy complicado seguir adelante, la autoestima queda tan tocada que no le queda el ánimo suficiente para levantar la cabeza y entra en un bucle toxico en el que, en ocasiones, desgraciadamente, la única manera de salir es dejando la vida. Una vida por un puñado de risas, un mar de locura por unas cuantas burlas, y una existencia fracturada sin poder vivir acorde a lo que tienes derecho.Sin embargo, pienso que las víctimas pueden, y deben, salir fortalecidas de estas situaciones tan aberrantes porque su mayor fuerza reside en la capacidad de resistencia de su mente, de la vitalidad y los nobles sentimientos que le imprimen a su vida, del amor que les rodea y de la inteligencia de la que pueden hacer gala ante estos primates vulgarmente conocidos como acosadores de mierda. Espero y deseo que la providencia sea generosa y consiga extinguir a estos especímenes sin conciencia.Y anhelo que las victimas no se resignen y luchen para salir del oscuro mundo de los sufridos ciudadanos, y  por la parte que nos toca a cada uno podamos renunciar a ser los convidados de piedra, ojalá fuera así, en un tiempo no muy lejano.




El mal, en cualquier forma que tome dentro de lo humano, no tiene significación alguna para una alma fuerte, aplomada y segura de sí misma.(Benito Pérez Galdos)
                             





BESOS


































FUENTE: YOU TUBE,GOOGLE