29 de marzo de 2017

El largo camino a casa








Hay una verdad más inmensa que la verdad misma y es que nacemos con un abrigo de piel y gritándole al mundo. Venimos de un espacio donde solo hemos sentido el ángulo afable de la vida, donde todo a nuestro alrededor es cálido, bello y sinuoso, aunque hayamos estado con la boca cerrada por la cinta del silencio.

Nacemos sin saber que tren tomaremos para viajar por este nuevo trayecto que emprenderemos sin tener billete para ningún lugar, sin noción alguna de en qué dirección iremos o en que estación nos deberiamos bajar. Subimos a él sin un itinerario marcado, pero, aún así, en cada parada buscamos el fuego de pasiones insospechadas para llenar nuestro corazón deshabitado. Y a la vez nos alejamos de los torbellinos que pueden hacer hundir nuestra reciente estrenada felicidad.

No sabemos de antemano donde nos llevara este misterioso periplo lleno de entrañables afectos, de mares de ternura, de acontecimientos impredecibles y poco agradables. Pero en estos continuos saltos perecederos que nos depara esta travesía, nos aferramos a la fugaz frescura de saber que somos la creación de unos estilistas extraordinarios con unos corazones inigualables y excepcionales.

Sin embargo, todo viaje llega a su fin, durante todo el trayecto nos hemos ido despojando de nuestra jaula de piel y nuestro espíritu ha perdido, poco a poco, la luz que le ha hecho brillar en el transcurso del universo de su vida, y con un leve aliento se apaga para siempre liberando nuestra alma titánica para que emprenda el largo camino a casa.



" La vida no es una opción, es un don "
(Frank Herbert)









Besos





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25 de marzo de 2017

En el mundo a cada rato









Hace bastante tiempo leí un libro que me resulto muy entretenido. En él confluían varias historias y una de ellas me llamo mucho la atención, tanto fue así, que no he podido olvidarla de lo que me gustó y me reí. Y como estoy un pelín aburrida la voy a plasmar para que también la disfrute todo el que se pase por aquí.

Dos amigos, Tano y Tono, subieron a un tren cuando regresaban de pasar unos días en un balneario, con ellos subió también una mujer con buen aspecto que tenía un lunar en la sien derecha.
Tano, se quedó mirándola y con una sonrisa le dijo:

-Tiene usted un lunar que parece el balazo de un suicida.
-Nunca me han dicho un piropo tan raro --confesó la mujer.
-No es un piropo, es una observación. Desprecio los piropos por su ineficacia. Conquistar a las mujeres con piropos es tan difícil como cazar elefantes con un lazo.
--Me parece una bajeza comparar a las mujeres con los elefantes—protestó ella.
--Tiene usted razón ¡pobres elefantes! –concluyó Tano dando un suspiro.
--Viene usted del balneario, claro—dedujo Tono, que hasta el momento había estado callado.
--Sí—respondió ella.
--¿Y ha logrado usted descansar?

Y en aquel preciso momento una voz bronca y profunda grito:
--¿A usted qué le importa, imbécil?
--Tono se sobresaltó ¿Quién había gritado así? Salvo ellos y la mujer no había nadie en el vagón.

La muchacha sollozó y dijo:
--No se asusten, es que soy ventrílocua
--¡Ventrílocua! —repitieron los dos amigos maravillados.

La muchacha dio una palmada en su tripita para que se callase, y les contó su historia:
 --Me llamo Fita y de pequeña tuve frecuentes ataques de hipo, a medida que fui creciendo el hipo me duraba más tiempo y al final mis padres me llevaron al médico. Después de reconocerme concluyó que padecía principio de ventriloquía. Mis padres muy asustados le preguntaron si podían operarme y el doctor les dijo que era imposible, qué un vientre parlante era tan sagrado como un ser humano. Así estuve muchos años, hasta que una tarde una voz estalló dentro de mi ¡Hola Fita! me dijo, estaba tan contenta que me puse a gritar ¡Ya soy ventrílocua!

Entre sollozos, fita, termino de contar su historia:
Mis padres estaban muy avergonzados, no sabían qué hacer conmigo, como ustedes saben no hay nada peor que una hija ventrílocua.

--Tiene usted razón—contestó Tano—con las hijas ventrílocuas nadie sabe qué partido tomar.
 --Al final decidieron encerrarme en casa para que nadie pudiera enterarse de mi defecto—añadió fita.
 --Pasé varios años encerrada con la compañía de la voz de mi vientre. Con ella sostuve largas conversaciones, incluso le decía que me dijera cosas bonitas.
--No me diga más—interrumpió Tono--. Terminó enamorándose de su voz interior, ¿no es cierto?
--Así fue, en efecto. Fue el único hombre que traté durante mi largo encierro. Y le amo, le amo con locura.
--¡Pero ese es un amor imposible! Gritó Tono, exaltado.
--Lo sé, es un amor imposible, por eso acudí al balneario para olvidar, pero no ha servido de nada. ¿Cómo voy a olvidar al hombre que amo si está dentro de mí y me habla continuamente?
--¡Cómo te amo, fita!—tronó la voz de la ventrílocua.

Los dos amigos dieron un chillido levantándose de sus asientos, y aprovecharon que el tren se había parado para salir corriendo despavoridos.

--Ya puedes salir, Lucio—dijo fita mirando debajo de su asiento.
--¿Qué tal salió el trabajo? -preguntó Lucio, saliendo de su escondite muerto de risa.
--Perfecto. Este engaño de la ventriloquia no falla nunca. Me estaban escuchando embobados.
 ---Es que tú lo bordas—dijo el hombre.
--Tampoco tú lo haces mal, Lucio. Cuando hablas, todo el mundo piensa que la voz me sale de dentro del vientre.
Y los dos empezaron a reír, mientras entre los dedos de ella brillaban al sol los relojes y anillos de Tano y Tono.

El libro se titula Un Naúfrago en la Sopa y su autor es Álvaro de la iglesia. La historia es más larga, pero yo la he simplificado porque hay cosas que no recuerdo muy bien. Espero que os haya gustado. Gracias por vuestra atención.



                                               


 Los temerosos pueden ser los más peligrosos cuando consiguen el poder. Cuando contemplan a la vez los puntos fuertes y las debilidades,se aferran únicamente a las debilidades.(Bill Raansom)

Besos








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22 de marzo de 2017

Las cosas que nunca mueren








Con el paso de los años me he dado cuenta que he ido dejando por el camino trozos de mi esencia. Los fui perdiendo desde una temprana edad y no note su ausencia ni supe que ya no estaban hasta años más tarde, fue en ese momento cuando entendí que se fueron porque había llegado su fecha de caducidad. Se quedaron atrás perdidos en el limbo de la inexistencia hasta desaparecer del todo

Pero esos huecos que quedaron se saciaron de pedazos inmensos de armonía y madurez que se unieron formando algo hermoso, suave y dulce. Hay cosas que nunca mueren del yo íntimo, son las que mantienen el espíritu vivo fusionándolo con toda nuestra existencia y enlazándolo con la vida que hemos vivido y la que viviremos.

Siento que cada paso que doy me hago más fuerte, y he descubierto que estaba sumida en un sueño profundo que me impedía despertar sumergiéndome en una vaga apatía. Ahora soy como un edificio que ha resucitado de un desastre y sigue en pie a pesar de todo. Y me alegro de no haber escondido mi alma en una caja para dejarle el espacio al diablo.

He nacido de nuevo como en otras realidades lo hice, pero sin sensaciones extrañas ni remordimientos. Y mi mundo palpita dentro de mí iluminando y guiando mis pasos. Este mundo me lleva a una vida donde prospera la quietud y donde sonrío a lo que me aguarde el destino.   


 No se intentaría hacer nada si antes se tuvieran que superar todas las objeciones posibles.  
Paula.F.Eagle.





 


Besos









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