11 de mayo de 2014

Lagrimas por ella




Dentro de pocos días el calendario de mi vida tendrá que hacer un nuevo apunte, casi sin darme cuenta ha pasado un año más. No se si será por eso que hoy he tenido un día raro, uno de esos días en que la memoria te acerca a determinados momentos del pasado, y sin quererlo he viajado al momento en que murió mi madre. Ha sido como si me estuviera viendo yo misma junto a ella en ese instante fatídico. Es curioso y triste que entre esos recuerdos el que mas daño me hace, a parte de su perdida, es el de no haber podido liberar ni una sola lagrima.

Ninguna perla salada salió de mis ojos para despedirla, ninguna resbalo por mi mejilla, no pude llorarla entonces y todavía sigo sin hacerlo. Me he preguntado si es que no la quería lo suficiente, y mi respuesta ha sido que ese no era el motivo para no haberme desahogado con el llanto, que la quería con locura. Y siendo sincera todavía no lo se, no se que me ocurrió para que mis lagrimales se quedaran secos y no se desbordaran en un rió de agua salada. Un rió que se llevara el dolor y la pena de no tenerla conmigo.

Quizás es que la vida me ha endurecido, y yo he comprado la coraza contra la aflicción para no ser débil o parecerlo, o para que el mundo no piense que soy una victima. El caso es que después de un año y medio de su desaparición, sigo esforzándome por sacar de mi pecho esa cascada contenida de lagrimas de desconsuelo y amargura sin conseguirlo. Espero que algún día, no muy lejano, mi llanto suene en la inmensidad de esta tierra dejándome libre de esta pesada carga que me atormenta.


Narración de Cristal