27 de enero de 2014

SEVILLA: "Alegría, gracia y encanto"





Sevilla, la capital de Andalucía, es uno de los lugares más apreciados de España en el exterior. Aunque su influencia arquitectónica musulmana es lo más llamativo, -ya que fue ocupada por los moros durante unos 800 años- mucho antes había sido un centro cultural de gran importancia. En ella se registra la existencia, como primeros pobladores, de una muy alta cultura, la tartesa, un pueblo pacífico y culto del que se sabe gracias a las crónicas griegas y a restos arqueológicos.

La fertilidad de su tierra y su clima favorable con inviernos suaves y alrededor de 3.000 horas de sol al año, (si la ha visitado en Agosto cuando alcanza 47° C a la sombra, quizás le negará el calificativo de favorable a su clima), atrajeron también a Fenicios y Cartagineses a establecerse en esta tierra. Posteriormente llegaron los romanos y la romanizaron. Dos de sus emperadores, Trajano y Adriano, nacieron aquí.

A parte de otros datos relativos a su importancia histórica en siglos posteriores, Sevilla fue hogar de famosos e "infames" personajes. Es quizás por ello que la mística Santa Teresa de Ávila, no tuviera mucha simpatía a ciudad tan frívola para fundar en ella un convento, pues decía que esta tierra estaba tocada por la mano del diablo.


Así que mientras Colón partía del cercano puerto de Palos a descubrir un Nuevo Mundo, el legendario Don Juan, partía de Sevilla para conquistar el corazón de las mujeres de su época. Otra sevillana, la Carmen de Prosper Merimée, no fue tan resoluta, no pudiendo decidirse entre el oficial Don José y el Torero Escamillo - el desenlace lo podrá aún presenciar en la Opera -. Ella, como ya sabrán, era una trabajadora de la Antigua Fabrica de Tabacos de Sevilla. A propósito, esta fábrica sirve hoy como Universidad, hecho que le puede dar una idea de la típica improvisación andaluza.

No olvide cuando visite esta ciudad, que estará muy dentro del corazón de la cultura andaluza, centro importantísimo de la tauromaquia y del flamenco. Tómese el debido tiempo y, "sin agobios" como suelen hacer los andaluces, interrumpa su recorrido histórico para tomarse unas tapas y una copita de Jerez o Manzanilla en alguno de los múltiples bares de la ciudad, considerando algunos de los consejos de las páginas que siguen para hacer su estancia en Sevilla memorable.

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