27 de enero de 2014

Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad


El Flamenco ha sido declarado Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
Los primeros viajeros románticos ya dejaron constancia en sus escritos de la sorpresa y hechizo que en ellos produjo el exotismo de una Andalucía pasional y hospitalaria que tenía en el flamenco un  común denominador de la expresión popular más auténtica y diferente con respecto a otros pueblos.
En el transcurso de los tiempos, el flamenco ha pasado por variados estados hasta llegar al momento actual de gran difusión y reconocimiento tanto nacional como internacional.
Las modulaciones y melismas que definen al género flamenco pueden provenir de los cantos monocordes islámicos. Hay también quien atribuye la creación de esta música a los gitanos, un pueblo procedente de la India y desperdigado, por su condición de errante, por toda Europa. En España entraron a principios del siglo XV. Tampoco se pueden olvidar los diferentes legados musicales que dejaron en el Sur de España las melodías salmodiales y el sistema musical judío, los modos jónico y frigio inspirados en el canto bizantino, los antiguos sistemas musicales hindúes, los cantos musulmanes y las canciones populares mozárabes, de donde probablemente proceden las jarchas y las zambras.
Sin entrar en juicios de valor, lo que sí se puede asegurar es que el flamenco nace del propio pueblo, tiene una evidente raíz folclórica que al pasar por las gargantas de creadores puntuales se ha convertido en un arte indiscutible.
El flamenco es como Andalucía misma: una tierra que encuentra su razón de ser en la diversidad, un lugar donde conviven multitud de puntos de vista y donde todos sus habitantes son conscientes de que eso les enriquece y diferencia de otros pueblos.

Iniciación al flamenco

Para comprender el arte flamenco es preciso conocer previamente su terminologia, que abarca expresiones y vocablos de dificil comprensión, a veces, para las personas que se acercan a conocer este mundo. Intentamos ofrecer aquellos términos que se emplean más comunmente. Asimismo, se irán mostrando una selección de las letras más representativas de cada uno de los estilos del flamenco.

Términos flamencos
Un glosario con los principales términos y modismos empleados por los aficionados.

Letras flamencas
Muestra de letras de los distintos estilos en los que puede apreciarse las diferentes métricas y temas de los palos.


Fundación Cristina Heeren de Arte Flamenco
Esta fundación sevillana se ocupa de la enseñanza y difusión del flamenco.


ESPAÑA: Fiestas y Tradiciones




Lo más conocido mundialmente entre las tradiciones folclóricas españolas son ciertamente el Flamenco y los Toros.  Pero las corridas de toros son una parcela que aparecerá en España en cualquier Fiesta. Flamenco, de otro lado, es la tradición folclórica del sur, en particular de Andalucía. Y es en esta tierra donde conocerá las raíces del cante, la guitarra y el baile flamenco. En Abril se celebra la Feria de Abril, en Sevilla, una semana repleta de cante y baile, donde se bebe vino de Jerez y otros deliciosos caldos de la zona, acompañados de jamón y queso viejo entre otros manjares de la zona....así que al que le gusten estas cosas no debiera perdérselo; si es que encuentra alojamiento en estas fechas (tarea nada fácil), ahora bien, ya puestos a hacer el viaje, porqué no llegar unas dos semanas antes de la feria y disfrutar de la otra celebración excepcional que la ciudad ofrece, la Semana Santa, con sus famosas cofradías.
Otro acontecimiento que atrae a millones de personas a un pequeño pueblo situado en la provincia de Huelva, es El Rocío, una romería a la aldea del mismo nombre donde se venera a la Virgen del Rocío. En tradicionales y simples carretas adornadas y dentro del más auténtico tipismo flamenco acudirán multitudes, no sólo de la zona sino de puntos muchos más alejados, a pie, a caballo o en carreta, celebrando un espectáculo único, donde folclore y alegría se mezcla con religiosidad en una curiosa y colorida combinación.El Carnaval tiene su popularidad en muy diversos puntos del país, siendo muy conocidos el de Santa Cruz de Tenerife, por su belleza, y el de Cádiz.




¿Qué es el Flamenco?




Flamenco es un arte que se presenta en dos variantes: Música y Baile. En la música, el Cante y la Guitarra ocupan el papel fundamental, aunque existen otros instrumentos (como la percusión) y acompañamientos (como las palmas) que generalmente están presentes y juegan un papel muy importante.

El Baile es muy expresivo y cada parte del cuerpo ha de moverse de forma coordinada: Los pies, las piernas, las caderas, el talle, los brazos, las manos, los dedos, los hombros, la cabeza...

Para aprender flamenco, como en otras manifestaciones artísticas, son necesarios dos ingredientes: Alma y técnica, y esto no resulta meta fácil cuando consideramos que el flamenco es muy rico y complicado. Se pueden contar más de 50 "Palos" del flamenco. Cada "Palo" tienen su propio ritmo, su propia armonía y, en caso de que sea un palo bailable, cada cual se interpretará con una danza diferente.



Para simplificar, podríamos agrupar los Palos en dos grupos o estilos:

1) Flamenco Jondo (=hondo), un estilo serio que expresa sentimientos profundos y con frecuencia trágicos. Aquí se tratan temas como el amor, el desengaño o la pena, y se baila con una expresión muy profunda e intimista. Es por ello que es el más difícil de comprender para aquellos que no están iniciados en el flamenco, y se representa más frecuentemente en círculos de expertos o en salas de teatro o concierto. Ejemplos de "Jondo" son: Farruca, Martinete, Minera, Petenera, Soleá y Tiento.

2) Flamenco Festero es un arte más alegre. Como la misma palabra lo dice, se interpreta en las fiestas y celebraciones en Andalucía. Los temas tratados son alegres, ya sean sobre el amor y los sentimientos, ya sean evocando lugares, fiestas y escenarios flamencos, o incluso a veces cómicos. Ejemplos del Flamenco Festero son: las Sevillanas, la Rumba, los Tanguillos, las Bulerias y las Alegrías.

Naturalmente hay muchos palos y muchas interpretaciones que no son fácilmente catalogables. En cualquier caso, lo que sí es común a todo el flamenco es que es sentimiento. Y para expresar dicho sentimiento, el flamenco usa formas muy fuertes, que generalmente no dejan frío a nadie; uno puede amar o puede odiar el flamenco.

SEVILLA: "Alegría, gracia y encanto"





Sevilla, la capital de Andalucía, es uno de los lugares más apreciados de España en el exterior. Aunque su influencia arquitectónica musulmana es lo más llamativo, -ya que fue ocupada por los moros durante unos 800 años- mucho antes había sido un centro cultural de gran importancia. En ella se registra la existencia, como primeros pobladores, de una muy alta cultura, la tartesa, un pueblo pacífico y culto del que se sabe gracias a las crónicas griegas y a restos arqueológicos.

La fertilidad de su tierra y su clima favorable con inviernos suaves y alrededor de 3.000 horas de sol al año, (si la ha visitado en Agosto cuando alcanza 47° C a la sombra, quizás le negará el calificativo de favorable a su clima), atrajeron también a Fenicios y Cartagineses a establecerse en esta tierra. Posteriormente llegaron los romanos y la romanizaron. Dos de sus emperadores, Trajano y Adriano, nacieron aquí.

A parte de otros datos relativos a su importancia histórica en siglos posteriores, Sevilla fue hogar de famosos e "infames" personajes. Es quizás por ello que la mística Santa Teresa de Ávila, no tuviera mucha simpatía a ciudad tan frívola para fundar en ella un convento, pues decía que esta tierra estaba tocada por la mano del diablo.


Así que mientras Colón partía del cercano puerto de Palos a descubrir un Nuevo Mundo, el legendario Don Juan, partía de Sevilla para conquistar el corazón de las mujeres de su época. Otra sevillana, la Carmen de Prosper Merimée, no fue tan resoluta, no pudiendo decidirse entre el oficial Don José y el Torero Escamillo - el desenlace lo podrá aún presenciar en la Opera -. Ella, como ya sabrán, era una trabajadora de la Antigua Fabrica de Tabacos de Sevilla. A propósito, esta fábrica sirve hoy como Universidad, hecho que le puede dar una idea de la típica improvisación andaluza.

No olvide cuando visite esta ciudad, que estará muy dentro del corazón de la cultura andaluza, centro importantísimo de la tauromaquia y del flamenco. Tómese el debido tiempo y, "sin agobios" como suelen hacer los andaluces, interrumpa su recorrido histórico para tomarse unas tapas y una copita de Jerez o Manzanilla en alguno de los múltiples bares de la ciudad, considerando algunos de los consejos de las páginas que siguen para hacer su estancia en Sevilla memorable.

Historia del Flamenco




Orígenes del Flamenco Sobre sus orígenes o influencias, solo podemos aventurarnos, pues carecemos de antiguas referencias escritas donde se mencione el flamenco como tal. El único dato conocido, por transmisión oral, es que se trata de un arte muy antiguo y que encuentra su cuna en Andalucía, en la rivera del Guadalquivir.

En el flamenco encontramos numerosas influencias de culturas muy diversas. Esto no es una sorpresa cuando sabemos que por esta tierra pasaron las más diversas civilizaciones y culturas. Fenicios, griegos, cartaginenses, romanos, judíos, musulmanes, godos y gitanos se han ido durante siglos asentado en esta tierra, y con seguridad estas influencias han sido absorbidas en la música y en el baile de esta tierra.

En escritos griegos encontramos el estilo melismático como característica típica del canto del sur de España, este estilo también lo tiene hoy el Flamenco. De la época romana, encontramos las reseñas de Marcial y Juvenal sobre las Puellae Gaditanae, jóvenes procedentes de Gades, la colonia que fundaron los fenicios en el territorio de la que hoy es Cádiz, ciudad que también tenía una cultura griega bastante asimilada. Estas bailarinas, que formaban compañía con músicos acompañantes, llegaron a ser muy apreciadas en los círculos de la aristocracia y alta burguesía romana, que las contrataban para sus fiestas privadas o para espectáculos públicos. El espectáculo que estas chicas ofrecían, según relatos de la época, se convirtió en el punto álgido de estas fiestas. Curioso es que en los relieves aparecen las Puellae Gaditanae con castañuelas, y con posiciones de pies y de brazos idénticas a las del flamenco actual. Quizás sea sólo una coincidencia o que este modo de bailar fuese común entonces a toda la cuenca del Mediterráneo. En cualquier caso, hoy lo conocemos sólo en el Flamenco.



Otras teorías apuntan que la Seguiriya, la Saeta y el Fandango encuentran su cuna en la liturgia semita. Estos son datos que hoy no podemos comprobar, sin embargo los parecidos son evidentes, como también lo oímos en otros palos, donde los acordes nos recuerdan a los alegres ritmos judíos.

Otra influencia, que por evidente no ha creado mucha polémica, es la que se remonta a la edad media, en la época de la España musulmana: La música Andalusí, resultante de la fusión de la musulmana procedente del norte de África, con la cristiana y judía, ya existentes en la península. Aquí la influencia mora vino de nuevo a enriquecer el estilo. La Granaina con su indiscutible origen moruno, o la Zambra, que es un vocablo que originalmente designaba las antiguas reuniones de músicos andalusíes, son claros exponentes de esta influencia.

La influencia gitana la encontramos tanto en el baile como en la música. Algunos caracteres del baile son muy similares a los de las regiones asiáticas de las que proceden los gitanos. También los ritmos flamencos diferentes a los europeos tienen caracteres que hoy sólo encontramos en la música India.

Y de este modo podríamos seguir aventurándonos a apuntar las variadas influencias u origines. Pero en cualquier caso, lo que es evidente, es que el flamenco durante su larga historia ha sido permeable a las más variadas influencias, y que es tan puro como mestizo.
Evolución del Flamenco a partir de 1765
Haciendo un recorrido somero en lo que fuera la evolución del flamenco tal como lo conocemos hoy día, ya documentado y tratado profesionalmente, podemos comenzar por una época mucho más reciente: Entre 1765 y 1860. En esta época encontramos tres focos de importancia que crearían escuela: Cádiz, Jerez de la Frontera, y el barrio de Triana, en Sevilla. Es a partir de esta época cuando el baile flamenco, empieza a tener un sitio entre los bailes españoles que se desarrollan en las escuelas, representándose frecuentemente en patios, ventas y salones privados cuando se celebraban fiestas.

En lo que se refiere a la guitarra, al principio no solía acompañar al cante, que normalmente se realizaba a palo seco, sin más acompañamiento que el toque de palmas. Algunos compositores, como Julián Arcas, comienzan a componer temas con sonidos flamencos que iniciarían una nueva era.

Entre 1860 y 1910 se ingresa en una época más prolífica que se ha llegado a llamar La Edad de Oro del Flamenco. En esta época florecen los cafés cantantes, desarrollando el flamenco todas sus facetas; la instrumental, la de cante y la de baile, hasta fijar definitivamente lo que pudiéramos considerar clasicismo de lo "jondo". El baile adquiere un esplendor sin precedentes, siendo éste el mayor atractivo para el público de estos cafés cantantes y se da un gran impulso a la guitarra, como complemento fundamental e indispensable para el cante y para el baile.

Entre 1910 y 1955, el cante esta marcado por lo que ha llegado a llamarse la etapa de la Opera Flamenca donde mandan los cantes más ligeros como los fandangos y cantes de ida y vuelta (de influencia sudamericana, que trajeron los cantaores que habían sido emigrantes en Latinoamérica). Este camino nuevo que había tomado el flamenco no gusta a todo el mundo y en 1922 un grupo de intelectuales, como Falla y otros artistas de la Generación del 27 crean en Granada un Concurso, con la finalidad de buscar nuevos valores que cultiven el cante jondo auténtico. A partir de 1915, se produce un ciclo de baile teatral de excepcional calidad, llevando el baile español y flamenco por todos los escenarios del mundo.

A partir de 1955 nos encontramos con un Renacimiento del Flamenco, siendo Antonio Mairena su figura principal, con ese rigor interpretativo y su afán investigador y de divulgación de la ortodoxia del cante.

El baile en esta época se desarrolla en los tablaos, que son los herederos de los cafés cantantes anteriores, contando con verdaderas personalidades del baile, que alternan sus actuaciones no sólo en los tablaos, sino en teatros, festivales y otros escenarios.

Los guitarristas, acompañando al cante y al baile adquieren un mayor protagonismo, alcanzando este arte su madurez. El guitarrista es actualmente no sólo acompañamiento, sino solista. Paco de Lucía marca el inicio de una nueva etapa de esplendor sin precedentes, dando a la guitarra una dimensión universal. Junto a él habría que citar a otros que verdaderos virtuosos de este instrumento, como Manuel Cano, Victor Monge Serranito y Manolo Sanlucar.
El Flamenco hoy
El flamenco sigue evolucionando para convertirse en universal.

De un lado notamos nuevas tendencias de mestizaje con otros estilos musicales de la mano de algunos artistas. A este punto hay bastante polémica; entre los defensores de la conservación de la ortodoxia flamenca, (como ya en su día lo hiciera Falla, y que sirvió para conservar tan valioso patrimonio), y otros más interesados en su evolución y su permeabilidad.

De otro lado, importantes artistas han llevado el flamenco por los cinco continentes, llegando a una nueva era donde los medios de comunicación son testigos de su gracia, su fuerza y su duende. Por ello no podemos ya más afirmar que el Flamenco es una manifestación artística exclusivamente de Andalucía (como no podemos ya decir que el Jazz es una música exclusivamente de New Orleans), pudiendo hoy asistir en Andalucía a espectáculos del más auténtico purismo y clasicismo flamenco interpretados por una bailaora japonesa o un guitarrista italiano, ante el respeto de un gran público de entendidos, al mismo tiempo que los más grandes artistas andaluces llevan el flamenco a importantes escenarios en todo el mundo.

Naturalmente sigue siendo Andalucía la capital del flamenco, donde más concentrado se encuentra y donde con más frecuencia se puede disfrutar este arte en su más pura manifestación. Y al ser una música íntima por antonomasia, donde mejor se sentirá, será en ese círculo pequeño de amigos, donde sólo se encuentran una guitarra, una voz, y ese cuerpo bailando en una madrugada, y esto es lo que llamamos "una juerga flamenca".

Gerhard Steingress: Sobre Flamenco y flamencología (Escritos escogidos 1988-1998)

Reseña de Enrique Baltanas

Prólogo de Manuel Ríos Ruiz.
Sevilla, Signatura Ediciones, 1998

¿Quién era Hugo Schuchardt? ¿Quién es Gerhard Steingress? ¿Qué tienen que ver estos dos nombres, aparentemente tan exóticos, con la historia del flamenco? ¿Qué le debe Sevilla, patria de Silverio, a Salzburgo, cuna de Mozart? Repasemos los datos. Procedente de Austria, el eminente filólogo Hugo Schuchardt llegó a España en 1879, aunque su estancia entre nosotros apenas si se prolongó medio año. Pero pocas veces se ha aprovechado mejor el tiempo. Su fugaz visita se saldó con un notable beneficio para la cultura española. En lo que se refiere al conocimiento científico del flamenco, por ejemplo (pero Schuchardt, hay que recordarlo, fue también eminente vascólogo y notable calderonista).
Le bastó escribir un extenso artículo, el famoso Die Cantes Flamencos, de 1881, para sentar las bases de una revolución en la apreciación de qué cosa fuera "lo flamenco". Pero esa revolución, por desgracia, no se produjo. Aquel artículo, publicado en alemán en la Zeitschrift für Romanische Philologie, no tuvo inmediata traducción al español: en realidad, ha habido que esperar ¡a 1990! para contar con una traducción íntegra (y además anotada y comentada). Pero lo poco que los folkloristas españoles del círculo de Sevilla conocieron de su contenido les espoleó y les animó a seguir adelante en su empresa. A veces, corrigiendo el rumbo. El Demófilo que publica en Madrid los Cantes flamencos y Cantares en 1887, ya no es el mismo Demófilo (en lo que se refiere al flamenco) que publicó en Sevilla la Colección de cantes flamencos, en 1881, como he intentado demostrar en mis ediciones comentadas de estos dos libros (Madrid, Austral, y Sevilla, Signatura Ediciones, respectivamente). Pero el mismo Schuchardt, a su regreso a Austria, se había distanciado del flamenco como objeto de su interés, había pasado a ocuparse de otras materias, no puso ningún empeño en verter al castellano su decisivo artículo, que, por lo tanto, quedó sin ser decisivo, hasta que...
Hasta que, en 1993, aparece el libro de otro profesor austríaco: la Sociología del Cante flamenco, de Gerhard Steingress (Salzburgo, 1947). Al contrario que Schuchardt, las estancias de Steingress en España han sido prolongadas, incluso antes de establecerse definitivamente en ella. Ya desde los años sesenta recorre como turista la geografía peninsular y comienza su interés por el flamenco. Este sociólogo salzburgués, con una sólida posición académica en su país, sentirá, como tantos otros, la fascinación de España, y en especial, la mágica llamada de Andalucía. En 1989, sus inquietudes, y los imprevisibles azares de la vida, le hacen dejar atrás su país natal para volver y establecerse defintivamente en el sur. Siente la llamada de Andalucía en su corazón; pero también en su cabeza acoge el desafío intelectual que representa comprender un arte considerado por casi todos como arcano, irracional, incomprensible y vagorosamente mítico. En los ochenta, Steingress recorre la geografía flamenca de Andalucía. En vivo o en disco, escucha religiosamente a los cantaores; asiste a los festivales de verano; pero entra también en las juergas y los reductos íntimos; paladea lo mismo a Luis Agujetas que a Kiko Veneno. Si las noches están dedicadas a la música, el día lo ve entrar en bibliotecas, en archivos, en hemerotecas de Jerez y Sevilla, donde se abisma en el misterio con la luminosa linterna de la sociología dialéctica. En 1990, traduce y anotaDie Cantes flamencos de su compatriota Hugo Schuchardt, cuya publicación corre a cargo de la Fundación Machado, institución heredera de los ideales de Machado y Álvarez, el amigo sevillano de Schuchardt. Y en 1993, aparece su Sociología del Cante flamenco, que no pocos consideran ya la biblia de la nueva flamencología científica. Al contrario que el célebre artículo de Schuchardt, este libro aparecerá primero en español, y no tendrá versión alemana (y corregida, y aumentada) hasta 1997.
Bastaría reproducir el índice de Sobre Flamenco y flamencología para darnos cuenta de su interés y de su importancia: "Ambiente flamenco y bohemia andaluza", "Flamenco: valor universal y leyenda", "Teoría social e historia comparada del flamenco, el tango y el rebétika", "El cante flamenco como manifestación artística, instrumento ideológico y elemento de identidad andaluza" son los títulos de algunos de su catítulos, todos ellos inéditos en libro y, alguno, ahora traducido por primera vez del inglés.
Pero no nos proponemos resumir aquí las ideas expuestas por Steingress en este libro nuevo suyo. Estas ideas son, por lo demás, bien conocidas de los especialistas. Y para quien quienes no las conozcan, baste con decir que si persisten en su ignorancia se habrán alejado definitivamente de una comprensión racional, científica, moderna, de este fenómeno musical y cultural que es el arte flamenco, para siempre convertidos en estatuas de sal de la mitología palabrera. A partir de los trabajos de Steingress, ya no es posible seguir fabulando sobre la "etapa hermética" o los presuntos orígenes gitanos (o judíos, o moriscos...) del flamenco ni, menos aún, defendiendo purismos sin mezcla en nombre de no se sabe qué insostenible ortodoxia. Ahora sabemos que el flamenco es un arte romántico europeo, en sus inicios, y un arte universal, vivo y cambiante, hoy.
Que en la empresa de revelar la verdadera naturaleza del flamenco un austríaco haya sucedido a otro austríaco no es, quizá, más que un mero azar, una simple casualidad; sí, una casualidad, esa causa obstinada y reincidente que los filósofos de la Historia se empeñan en ignorar. Bendita casualidad, en este caso. Esa que se empeña en unir Sevilla con Salzburgo. A Mozart con Silverio. A Schuchardt con Steingress, y a ambos con Demófilo.